El embalaje de equipos electrónicos es todo un desafío sobre todo por la necesidad de protegerlos contra las cargas electrostáticas.

Las descargas electrostáticas son movimientos repentinos de partículas con carga de un objeto a otro al entrar en contacto. Un ejemplo cotidiano es el impacto cuando tocamos un conductor después de caminar sobre una alfombra. El efecto en nuestro cuerpo es inocuo, pero puede causar daños considerables a componentes eléctricos.

Todos los cuerpos y superficies tienen carga neutra al estar igualadas las cantidades de protones, neutrones y electrones. Sin embargo, los electrones se mueven libremente entre estas superficies al entrar en contacto, causando una carga positiva o negativa que la otra. Estos electrones pueden acumularse por contacto, fricción, calor, presión o inducción. Esto provocará un choque de descarga electrostática cuando se contacte con otra superficie.

Según estudios, casi un 33% de las pérdidas en productos electrónicos son ocasionadas por la estática. La masa térmica de sus componentes, o sea, la capacidad para resistir cambios rápidos de temperatura, es limitada debido a su pequeño tamaño.

En la actualidad, gracias a la capacidad actual de producir objetos más pequeños (como la nanotecnología) los componentes eléctricos, debido a su tamaño, son más sensibles. Basta una mínima carga electrostática para echar a perder el producto, aunque esta sea imperceptible al cuerpo humano. Con la corriente de una carga eléctrica, viajará por cualquier camino disponible para igualarse, causando daños en su camino.

En esos casos, es importante implementar protocolos y procedimientos que reduzcan las descargas estáticas de los pisos de producción, aunque no se pueda eliminar del todo. El cuerpo humano y sus prendas de vestir son fuentes eléctricas, por ejemplo. Para eso, hay prendas, guantes y tapetes que dirigen la carga a tierra.

Con respecto a nuestros productos, para eso están los empaques antiestáticos. Estos tienen la misión de resistir la estática. Para esto, hay que estudiar a fondo el producto y diseñar un empaque de acuerdo a su categoría. Los empaques antiestáticos actúan evitando que la electricidad estática se acumule y se descargue, ocasionando el daño al producto. Estos envases protegerán el producto hasta su apertura y manipulación del usuario.

La espuma de polietileno es un tipo de espuma de celda cerrada con propiedades antiestáticas al agregarsele aditivos. Es un material de embalaje ideal para dispositivos electrónicos opcionales, embalajes electrónicos, circuitos integrados, placas de circuitos impresos, comunicaciones, productos militares, etc. Se puede convertir en bloque de espuma, láminas, bandejas, espuma según los requisitos de los clientes.